Mariposas en el jardin

Sobre Mariposas en el Jardín

 

Mi primera novela, La Verdad Nunca Muere, llevaba publicada tan sólo unas semanas, cuando llegué a Miami para mis vacaciones. Todavía me sentía sumamente emocionado y feliz por haber sido capaz de publicar el libro en Europa y en Estados Unidos. Estaba experimentando ese tipo de sensación de logro que asume tu control de vez en cuando y te hace sentir como un niño pequeño otra vez.

Recuerdo que estaba haciendo cola en la frontera de inmigración en el Aeropuerto Internacional de Miami, esperando a ser visto por un oficial de inmigración, cuando un hombre delante de mí comenzó a hablar. Al igual que yo, venía de Inglaterra. Me dijo que se dedicaba a las finanzas y, que como hobby, tocaba la guitarra y componía canciones. Según él, cada vez que necesitaba algo de inspiración iba a Miami, lugar que él consideraba una fuente de inspiración y de creatividad. Allí mismo, de pie en esa fila, sintiéndome adormilado, miré a ese hombre y pensé, “Quizás sea hora de inspirarme otra vez y de escribir mi segunda novela”.

Al día siguiente, estaba sentado junto a la piscina cuando algunos amigos de Inglaterra comenzaron a mandarme menajes al móvil. Me estaban dando la noticia de que La Verdad Nunca Muere había alcanzado el número uno en la lista de los libros más vendidos por Amazon Estados Unidos. No me lo podía creer. Cogí mi tablet y lo comprobé. Era cierto. Mi primera novela había sido leída por miles de personas en Estados Unidos. Inmediatamente me arrodillé, cerré los ojos y agradecí a Dios por esa bendición. Al mismo tiempo, dije: “Dios, si tu deseo es que escriba otra novela, por favor, ayúdame con la inspiración”.

Bueno, no pude recibir una respuesta mejor y más fuerte de Dios. Esa noche, mientras estaba durmiendo, volví atrás en el tiempo. Más precisamente, me remonté al siglo XV. Vi a dos mujeres a caballo. Estaban huyendo de algo o de alguien. Podía sentir su miedo. Pronto, vi hombres a caballo, galopando a través del campo. No llevó mucho tiempo antes de que alcanzaran a las dos mujeres que estaban huyendo. london 2013Vi cómo esos hombres las capturaban y torturaban con la misma crueldad que describo en este libro.

Cuando la visión se desvaneció, estaba sentado en mi cama. Tenía sudor corriendo por todo mi cuerpo. Sentí el miedo y la desesperación de esas dos mujeres. Pude oler la brisa de esa noche en el bosque, allá en el siglo XV. Era la inspiración que antes le había pedido a Dios. Durante esa semana de vacaciones en Miami, recuerdo ver caballos por todas partes. Vi caballos en anuncios de revistas. Vi caballos como parte de la decoración de las tiendas e impresas en las camisetas de la gente. Al finalizar esa semana en Miami, no tenía dudas. Tenía que escribir la historia de esas dos damas.

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